
Alejandra Victoria Contreras Cabrera
Lic. En Administracion De Negocios Internacionales, 2005. Market Research Specialist en Thomson Reuters

Si intentara englobar en una sola palabra la característica principal de ser UDLAP, estaría pretendiendo de más.
Hace más de diez años, cuando me sentía un tanto perdida entre un grupo de estudiantes de nuevo ingreso, las palabras de bienvenida de un ilustre hombre, me hicieron darme cuenta que acababa de entrar en un lugar que estaría conmigo por siempre y que sería la cuna perfecta de mis sueños. Ese hombre en su juventud fue parte de la historia del lugar al que todos nosotros pertenecemos, en el que estuve alguna vez como estudiante y que ahora lo hago como perpetua habitante. Me refiero a Carlos Fuentes.
Estudiantes, celebren y engrandezcan el legado que se les ha dejado. Porque en esas mismas aulas, en los pasillos, en la biblioteca y en los jardines de esta Universidad, hubo muchos que como ustedes, llegaron con la ilusión adolescente de descubrir y se graduaron con la convicción adulta de conquistar. Tengan en cuenta que el tiempo que tienen en la UDLAP está medido, que su oportunidad de vivir toda esta experiencia es única e irrepetible. Sean hoy esa comunidad que necesitamos, que buscamos para seguir haciendo de ese campus, una fuente de ideas y de éxitos como lo ha sido por tanto tiempo.
No podría decirles exactamente qué esperar cuando se gradúen. El camino de cada uno es diferente e incierto. Lo que sí puedo asegurarles, es que por cada rumbo que vayan y se encuentren con un exaUDLAP, podrán sentir la emoción que representa encontrar a un compañero. Que ese momento despierta los recuerdos y la nostalgia, pero sobre todo el apoyo.
En la UDLAP, ante todo eres un ser humano, una pieza importante y fundamental del crecimiento. Es por eso que nos llamamos comunidad, que nos definimos como un grupo que abraza las diferencias y trabaja en equipo.
Hoy, en Thomson Reuters, soy parte de un nuevo grupo. Uno que me abrió las puertas de par en par y que desde el primer día me hizo sentir en casa. Rodeada de personas con una riqueza humana y profesional impresionante, con quienes día a día construyo proyectos y enfrento los retos de ser los mejores. Esto que vivo ahora, lleva consigo el esfuerzo de familia, de amigos, de profesores, de compañeros, y de todos aquellos que conociéndome, apoyaron incondicionalmente mis sueños y quienes sin conocerme, aplaudieron el día que me gradué en la Plaza de las Banderas.
Estimados compañeros, que el tiempo les dé la oportunidad de celebrar muchos éxitos y aprender de los errores y que nunca, nunca, les arrebate el privilegio de soñar.